jueves, 16 de septiembre de 2010

Los cascos azules y ''Los monólogos de la vagina''

Los crímenes sexuales que perpetran los soldados de la paz se multiplican. De Costa de Marfil a la República Democrática del Congo, en Haití, pasando por Liberia y Sierra Leona, sin olvidar el sur de Sudán (Darfur) y sobre todo Kosovo…
Resulta más que inquietante que el delito sexual, a fuerza de repetición y continuidad, se ha convertido en masivo y sistemático en todas las operaciones de mantenimiento de la paz en todos los continentes del mundo y roza el crimen de guerra. Las convenciones de Ginebra son claras: la violación es un crimen de guerra. Y desde la sentencia del Tribunal Penal Internacional de Arusha, la violación de las mujeres es un crimen contra la humanidad. Hay que señalar que, a pesar de no estar planificados, los crímenes sexuales de los cascos azules se están volviendo tan repetitivos que pueden convertirse en masivos. Sí, en efecto, todas las operaciones de mantenimiento de la paz se transforman en destrucción de vaginas, en violaciones de muchachas bonitas...
El francés Jean-Marie Guéhenno, secretario general adjunto encargado de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, reconocía el 23 de febrero de 2006 que: «La incapacidad de prevenir los abusos o de castigar a quienes atacan a las personas que se supone que deberían proteger, deshonra a los cascos azules en su conjunto». No se puede decir más claro…
"La ONU no tiene ejército", reconoce Jean-Marie

Los contingentes de cascos azules sólo son un amontonamiento de tropas heterogéneas sin coordinación, sin la misma ética militar, sin la misma deontología de la lucha por la paz. Tanto si son marroquíes, paquistaníes, tunecinos o uruguayos, están mal instruidos, insuficientemente equipados, muertos de hambre y mal remunerados. Y lo que es peor, a menudo son expoliados por la jerarquía militar del país de origen del que dependen, a pesar de que la comunidad internacional suele financiar sus salarios.
Deseos piadosos: «Pedimos a todos los Estados miembros, especialmente a los contribuyentes de tropas, que envíen un mensaje claro que condene el crimen sexual en las misiones de conservación de la paz». Deseos piadosos; más aún cuando Jean-Marie Guéhenno reconoce que «existe un potencial de abuso» en los cascos azules: abusos sexuales o económicos.
El nuevo secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-Moon, retomó la temática de la «tolerancia cero» para los crímenes sexuales y el tráfico. Las feministas del mundo entero, del planeta Tierra, piden la aplicación de este principio. Son Los monólogos de la vagina de Eve Ensler…
La cultura de la impunidad

Koffi Annan cuando fue secretario general de la ONU, él mismo ex responsable del departamento de mantenimiento de la paz, declaró la «tolerancia cero para todo el personal de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, exhortando vivamente a los Estados miembros a hacer lo mismo con sus contingentes nacionales». Toda la incoherencia jurídica está ahí. Los cascos azules, en todos los terrenos de operaciones por la paz, sólo pueden ser enjuiciados por las jurisdicciones militares de sus propios países y no por el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Parece evidente que es necesaria una instancia para juzgar a los autores de estos actos de barbarie, estos ataques a la dignidad humana, especialmente de las mujeres. La violación no es una condición del mantenimiento de la paz.
Y los abusos sexuales se amontonan: de la pederastia a la pornografía, desde Ituri en la República Democrática del Congo (Monuc) a Bouaké, en Costa de Marfil (Monuci)…
Celina de Lavarène, autora del magnífico libro Un visa pour l’enfer (Un visado para el infierno), Fayard 2006, que dirigió varias misiones de la ONU contra el tráfico de seres humanos, declaraba en septiembre pasado: «las fechorías de los cascos azules son bien conocidas: abusos sexuales, violaciones… la lista es larga. Pienso denunciar estos abusos mientras la ONU no tome medidas contra los culpables de tales actos. Los responsables de la ONU no quieren ofender a los Estados miembros con este tipo de asuntos, porque son grandes proveedores de cascos azules». Las violencias sexuales repetitivas pueden transformarse en crímenes sexuales masivos: un crimen contra la humanidad.

Cascos azules llegan de Haití como héroes

Con Viva mi patria Bolivia, la canción La Patria y en medio del llanto y abrazos de sus familiares, llegó ayer el contingente militar de los cascos azules que cumplió en Haití una misión de mantenimiento de la paz como parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


Fueron recibidos el domingo en el Gran Cuartel de Miraflores por sus superiores que resaltaron la labor cumplida.
Esta semana serán distinguidos por el presidente Evo Morales por el heroísmo demostrado en Haití, que fue devastada por un terremoto el 12 de enero.


"El acto central de licenciamiento de la Compañía de Infantería Mecanizada, cascos azules Bolivia V, será el viernes, donde nuestro Capitán General hará un reconocimiento a todos ustedes con una condecoración que bien se la merecen", dijo el jefe del Departamento de Operaciones de Paz (DOPE), Marco Antonio Franco, que condujo al contingente procedente de Haití.


"Soldados bienvenidos a la patria. Héroes del Ejército Nacional bienvenidos a Bolivia, feliz retorno a la patria y feliz adoración a nuestra tricolor, el rojo, amarillo y verde", subrayó.


Acompañado del subjefe de la DOPE, coronel Juan Olivera, significó que los efectivos bolivianos fueron considerados héroes por el trabajo en Haití salvando vidas.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Ban Ki Moon pide aumentar "cascos azules" y extender a seis meses presencia en el país


El secretario general de la ONU, Ban Kimoon, pidió hoy al Consejo de Seguridad que amplíe la misión de estabilización en Haití (Minustah) con 3.500 "cascos azules" más para reforzar la seguridad y mejorar la distribución de asistencia.
Ban, quien hoy informó al Consejo de su visita de seis horas realizada el domingo al país antillano, pidió también que el incremento de las fuerzas internacionales de paz en Haití "se prolongue durante seis meses".
El máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas estudia hoy la posibilidad de ampliar el contingente de 8.965 militares y policías que componen la Minustah en la actualidad, para responder a la situación de emergencia que vive el país caribeño desde hace seis días.
"He pedido al Consejo de Seguridad que aumente las fuerzas policiales en 1.500 unidades, es decir el 67% más de su nivel actual, y a los militares que se amplíen en 2.000 más, que supone un 30% más, en los próximos seis meses", explicó Ban.
Subrayó que el aumento de las fuerzas internacionales de paz era necesario "para desbloquear los cuellos de botella" que está teniendo la distribución de ayuda y "para afrontar el desafío más importante, que es el de la coordinación".
Ban explicó que había vuelto a Nueva York "apesadumbrado por la sombría y sobrecogedora situación de Haití. Todo el país ha resultado devastado. Este es el peor desastre humanitario al que se enfrenta la comunidad internacional desde hace varias décadas".
El terremoto de magnitud siete en la escala de Richter que se produjo el pasado 12 de enero en Haití, con epicentro localizado a 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, ha causado entre 150.000 y 200.000 muertos, así como tres millones de damnificados, y la casi completa destrucción de infraestructuras y comunicaciones del que ya era el país más pobre del continente americano.
"Me siento muy triste por todo lo que he visto", señaló Ban, quien también subrayó que "en las caras de la gente se ve paciencia y afán de superar las dificultades" y reiteró su agradecimiento a la comunidad internacional.
Por su parte, el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, señaló que la cifra del personal de la organización fallecido en Puerto Príncipe es de 46, mientras que los desaparecidos superan los 300.
Haití vive una caótica situación desde que ocurrió el desastre, y ya se han producido acciones de saqueo y pillaje ante la falta de policías y por el retraso en la distribución que la falta de seguridad causa en la distribución humanitaria.
Unos 3.000 militares y policías de la Minustah, junto a lo que queda de la Policía Nacional haitiana, se hacen cargo en la actualidad de la seguridad de Puerto Príncipe, uno de los lugares más afectados por el sismo que tuvo lugar el pasado 12 de enero.
Sobre las acciones de violencia y de pillaje ocurridas, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, señaló que "hay incidentes, en los alrededores de la capital, pero son actos aislados".
En la actualidad la Minustah, que opera en Haití desde 2004, dispone de 8.965 "cascos azules", entre militares y policías, desplegados en Haití, bajo el mando del general brasileño Floriano Peixoto Vieira Neto.
La dirección interina de la Minustah le corresponde al diplomático guatemalteco Edmond Mulet, quien fue designado para ese puesto por Ban, ya que su titular, el tunecino Hédi Annabi, y su adjunto, Luiz Carlos da Costa, fallecieron en el terremoto.
A petición del presidente de Haití, René Preval, Estados Unidos ha enviado un contingente militar de más de 10.000 hombres que contribuyen también a la seguridad y a las tareas de distribución de la asistencia humanitaria.
La reunión de hoy se celebra a petición de México, que ocupa un puesto como miembro no permanente del Consejo, y que lo solicitó a China, que actualmente ostenta la presidencia de turno de ese organismo de la ONU.
En la Minustah participan con fuerzas militares 18 países y con policías otros 41, entre los que están Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, El Salvador, España, EE.UU., Ecuador, Francia, Guatemala, Perú y Uruguay, entre otros.


El secretario general de la ONU, Ban Kimoon, pidió hoy al Consejo de Seguridad que amplíe la misión de estabilización en Haití (Minustah) con 3.500 "cascos azules" más para reforzar la seguridad y mejorar la distribución de asistencia.
Ban, quien hoy informó al Consejo de su visita de seis horas realizada el domingo al país antillano, pidió también que el incremento de las fuerzas internacionales de paz en Haití "se prolongue durante seis meses".
El máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas estudia hoy la posibilidad de ampliar el contingente de 8.965 militares y policías que componen la Minustah en la actualidad, para responder a la situación de emergencia que vive el país caribeño desde hace seis días.
"He pedido al Consejo de Seguridad que aumente las fuerzas policiales en 1.500 unidades, es decir el 67% más de su nivel actual, y a los militares que se amplíen en 2.000 más, que supone un 30% más, en los próximos seis meses", explicó Ban.
Subrayó que el aumento de las fuerzas internacionales de paz era necesario "para desbloquear los cuellos de botella" que está teniendo la distribución de ayuda y "para afrontar el desafío más importante, que es el de la coordinación".
Ban explicó que había vuelto a Nueva York "apesadumbrado por la sombría y sobrecogedora situación de Haití. Todo el país ha resultado devastado. Este es el peor desastre humanitario al que se enfrenta la comunidad internacional desde hace varias décadas".
El terremoto de magnitud siete en la escala de Richter que se produjo el pasado 12 de enero en Haití, con epicentro localizado a 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, ha causado entre 150.000 y 200.000 muertos, así como tres millones de damnificados, y la casi completa destrucción de infraestructuras y comunicaciones del que ya era el país más pobre del continente americano.
"Me siento muy triste por todo lo que he visto", señaló Ban, quien también subrayó que "en las caras de la gente se ve paciencia y afán de superar las dificultades" y reiteró su agradecimiento a la comunidad internacional.
Por su parte, el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, señaló que la cifra del personal de la organización fallecido en Puerto Príncipe es de 46, mientras que los desaparecidos superan los 300.
Haití vive una caótica situación desde que ocurrió el desastre, y ya se han producido acciones de saqueo y pillaje ante la falta de policías y por el retraso en la distribución que la falta de seguridad causa en la distribución humanitaria.
Unos 3.000 militares y policías de la Minustah, junto a lo que queda de la Policía Nacional haitiana, se hacen cargo en la actualidad de la seguridad de Puerto Príncipe, uno de los lugares más afectados por el sismo que tuvo lugar el pasado 12 de enero.
Sobre las acciones de violencia y de pillaje ocurridas, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, señaló que "hay incidentes, en los alrededores de la capital, pero son actos aislados".
En la actualidad la Minustah, que opera en Haití desde 2004, dispone de 8.965 "cascos azules", entre militares y policías, desplegados en Haití, bajo el mando del general brasileño Floriano Peixoto Vieira Neto.
La dirección interina de la Minustah le corresponde al diplomático guatemalteco Edmond Mulet, quien fue designado para ese puesto por Ban, ya que su titular, el tunecino Hédi Annabi, y su adjunto, Luiz Carlos da Costa, fallecieron en el terremoto.
A petición del presidente de Haití, René Preval, Estados Unidos ha enviado un contingente militar de más de 10.000 hombres que contribuyen también a la seguridad y a las tareas de distribución de la asistencia humanitaria.
La reunión de hoy se celebra a petición de México, que ocupa un puesto como miembro no permanente del Consejo, y que lo solicitó a China, que actualmente ostenta la presidencia de turno de ese organismo de la ONU.
En la Minustah participan con fuerzas militares 18 países y con policías otros 41, entre los que están Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, El Salvador, España, EE.UU., Ecuador, Francia, Guatemala, Perú y Uruguay, entre otros.